lunes, 29 de noviembre de 2010

Trabajo Práctico de Lengua: Leyendas argentinas (1º4ª)

La Flor del Amancay

En la tribu mapuche ( gente del sur ) existía una joven mapuche de una belleza indescriptible llamada Antón. Su padre, el cacique Profil, quería que la princesa se casara con el príncipe de los Tehuelches, pero la joven se había enamorado perdidamente de un muchacho de la tribu guerrera Pultapec.
El día de la boda, cuando estaban a punto de contraer matrimonio, el joven de la tribu guerrera Itá, decide raptar a su amada y así lo hace, llevándola a caballo y penetrando a galope en la espesa selva.
Los parientes de los novios mandan a buscar a la pareja fugitiva. Cuando los encuentran , en vez de disparar las flechas hacia el Itá, la desgracia cubre con su manto negro el lugar y los disparos se dirigen hacia ella. El novio fugitivo huye con el cuerpo de la novia hacia el camino del Rehuen (lugar de silencio y encuentro con el dios todopoderoso), allí la entierra al lado del lago Nahuel Huapí pidiéndole al dios Nencihuen que de esta mujer bella surgiera ya en la tierra una flor que la recordara eternamente.
Esta flor es la más bonita y típica de San Carlos de Bariloche ,y se llama Amancay.
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Mapuche: gente de la tierra ( mapu es tierra, che gente )
Tehulches: Gente del sur
Cacique de la familia de Foque Projil: cacique que vivía en la tierra de ingeniero Juncobose.
Nenuihen: Dios mapuche.

Alumnas de 1º 4ta. T.M.

Carta de los alumnos/as de 2º1ª Ana Frank

Esta carta fue realizada por los chicos de 2º1ª dirigida a Ana Frank, la niña judía víctima del genocidio nazi.


C.A.B.A 23 de agosto 2010.

Estimada Ana:

Debe ser feo no haber podido ejercer tu religión ni tu estilo de vida a causa de esos genocidas, debiste haber sentido impotencia de que sólo por el hecho de ser judía te perseguían para matarte o llevarte a un campo de concentración ; también debe ser horrible no haber podido vivir con tus pares, y tener que vivir escapándole a la muerte o al sufrimiento inmediato.

Luego nos enteramos no por tu libro sino por información acerca de vos ; que sufriste un shock emocional por la muerte de tu hermana.

Nos intriga saber qué sentías en esos momentos que estaban acondicionando la casa del fondo para refugiarse de la policía secreta nazi y cómo te impactó la noticia al enterarte por tus padres que los estaban persiguiendo.

Sé que si estuvieras viva sentirías que se hizo justicia, ya que todos los genocidas que te perseguían fueron castigados. Los derechos humanos tratan de impedir que esto se vuelva a repetir.


Federico Tafetani, Franco Cepeda, Guido Costilla, Leandro Rodríguez, Luciana Herrera, Jennifer Garay.

domingo, 25 de julio de 2010

Durante mi caminata, escuché un grito agudo y aterrador. Bandadas de pájaros volaron asustados hacia el cielo. Sin pensarlo, corrí hacia donde provenía. Oí otro. Salía de una pequeña casita hecha de madera. Me detuve y me escondí detrás de uno de los árboles. Sentí rugidos y llantos cada vez más fuertes. Recuerdo que corrí sin detenerme...
Abrí la puerta y lo vi. Sin pensarlo le disparé dos veces en la cabeza, tomé mi cuchillo y lo descuarticé. Ahí estaban, se las había tragado enteras, eran Caperucita Roja y su abuela.

Nazareno Tagliabué
2°3°

miércoles, 18 de noviembre de 2009

LA HALLÉ Y AHORA…

No la perderé ni olvidaré.
Porque es el amor de mi vida.
Antes estaba perdida en el mundo, pero ahora hallé el amor y podría decir que ahora soy la persona más feliz del mundo.
¡¡La amo tanto!!

Anónimo 2º4º

miércoles, 4 de noviembre de 2009

RADIO TEATRO

Desde Teoría y Medios estuvimos trabajando en la historia de la radio. Tomamos especialmente la década del 50.
Como esa fue la época de oro del radioteatro, los chicos trabajaron sobre el tema, ¿querés escucharlos? ¡Adelante! ¡Dale play!
Prof. Estela Quiroga
Curso: 4to 3ra

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Alumnos:

Mariela Olivieri-Dana Livy -Andrea Sandoval


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Alumnos:
Micaela Tacchino-Carolina Lordi-Pablo Guacci-Luciano Borda

viernes, 11 de septiembre de 2009

El misterioso asesinato de Mr. Von Alberhat


Londres – Inglaterra. Junio 15.
Entraron a la casa. Estaba abarrotada de policías, vecinos y gente que ni se conocía. Llegaron lo más pronto que pudieron.
El cuerpo estaba recostado sobre el suelo, todo ensangrentado. Suponían que había estado allí mucho tiempo.
Janice abrazó a su madre, tenía tanto dolor por dentro...
Alyson y Becky, entre tanto, observaban a todos los ocupantes de la habitación. No sabían por qué, pero sentían que debían resolver el caso.
Según los policías, podría haber sido un suicidio, puesto que había un par de balas en el lugar del hecho.
Janice se acercó hacia la escena del crimen y preguntó:
-Si fue un suicidio, ¿Cómo se mató?
-Se pegó un tiro en la sien -le contesto un policía.
-Pero... si se pegó un tiro... ¿dónde se encuentra el arma?
-No sabemos.
-Entonces... ¿están seguros de que fue un suicidio?
El policía se retiró molesto y pensativo: ¿Cómo una joven podía cuestionar tanto acerca del tema?
Becky se acercó sigilosamente a Janice, causándole un gran susto.
-¡Becky! ¡No seas boba! ¿No ves que me asustaste?
- Perdón. Estuve pensando... tendríamos que investigar sobre el caso.
- Alyson y yo opinamos lo mismo, habría que indagar primero en la habitación y continuar afuera.
Llamaron a su hermana e investigaron primero en el cuarto, pero no hallaron ningún rastro. Recorrieron todos los pasillos de la casa, sin éxito alguno. Decidieron hacer varias preguntas a algunos sospechosos, pero ya era tarde; por lo cual, se retiraron de la casa para volver al día siguiente.

Junio 16

Por la mañana, bien temprano, se dirigieron hacia la casa del multimillonario asesinado. Tocaron a la puerta y las atendió el ama de llaves. Pasaron hacia el comedor, donde se encontraban la hija y la mujer de Mr. Von Alberhat.
-Discúlpenme. ¿Qué desean?
-Investigamos el caso de su esposo. ¿Podríamos hacerles algunas preguntas?
-¡Eso sería absurdo! ¿Está insinuando que tuvimos que ver en algo?- preguntó la hija, parándose repentinamente.
-No pierda la cabeza señorita - agregó Alyson.
-¿Por qué razón mataríamos a mi marido? -dijo la esposa del difunto.
-Tal vez, por un tema de herencia o por cualquier otro motivo que nunca nadie podría imaginar ¿No lo cree así?- preguntó Becky, apoyándose sobre la mesa de manera acusadora.
-¡No seas tonta Becky! Siendo hija y esposa, reciben parte de la herencia- dijo Janice tironeándole de la remera.
-Son sólo unas simples preguntas, por favor- agregó Alyson amablemente.
-Además, si no son culpables, no creo que les moleste... –dijo una vez más Becky, sin abandonar su actitud inculpadora.
-Está bien, pero sólo unas pocas preguntas. Creo que no le hacen mal a nadie
-respondió la esposa de la víctima mirando a su hijastra.
-Mejor será que me acompañen para estar más cómodas. Si no les molesta. Por supuesto.
-¡No. ¡Por favor!, ¿Cómo nos va a molestar?- dijeron las tres juntas.
Siguieron a la viuda. Llegaron a un pequeño cuarto en desuso, donde solamente había una sillas de madera y un par de cosas de menor importancia.
Primero interrogaron a la esposa. Típica mujer joven: ególatra y muy buena actriz, aunque esas cualidades no podrían sobrepasar la frialdad de Janice, el egocentrismo de Alyson y la personalidad prepotente de Becky.
Luego invitaron a pasar a la hija y le pidieron a la madrastra que las dejara solas. La hija era una mujer egoísta y autoritaria, que no iba a permitir que tres jóvenes pudieran sobrepasarla.
Cuando terminaron, examinaron las respuestas de las sospechosas y se dieron cuenta de que Mr. Von Alberhat tenía un enemigo.
La esposa de Von Alberhat había tenido una gran discusión telefónica con Mr. Van Caster, el mismo día del asesinato.
Las tres hermanas, inocentemente, preguntaron si tendrían la grabación de esa discusión, pero lamentablemente, no la tenían.
Pensaron que podrían hacerle una pequeña visita a Van Caster. Averiguaron su número de telefónico y llamaron a la oficina; pero la secretaria contestó que no se encontraba; se había ido hacía ya un mes a los Estados Unidos.
Se les ocurrió que pudo haber mandado a alguien a matar a Von Alberta; pero luego sacaron esa idea de sus cabezas, ya que era absurdo. Hasta el momento, la empresa de Van Caster tenía más ventas que la de Von Alberhat.
Al llegar a su casa, Alyson preguntó si podría darse por vencida, a lo que Janice contestó que no, muy enfadada.
Becky propuso analizar los indicios encontrados y todas aceptaron.
Empezaron a sacar pistas innecesarias. Primero, no pudo ser un suicidio, porque el arma no estaba en la habitación, ni obviamente, en ningún otro cuarto; segundo, no pudo ser nadie de afuera, dado que las cámaras de seguridad lo hubieran grabado, o los perros lo hubiesen atacado. Al momento, descubrieron que el asesino pudo haber sido alguien que estaba dentro de la casa. Hicieron todos los arreglos para ir al día siguiente a la casa de la víctima a fin saber si alguien había estado de visita por allí.

Junio 17

Al dìa siguiente, visitaron a los Von Alberhat. Les preguntaron a los sirvientes si alguien había entrado, a lo que respondieron que suponían que no había entrado ninguna visita. Los ojos de todos se cristalizaron, de modo que Becky preguntó qué les pasaba.
-El señor era lo único que teníamos. Nos ayudó en todo lo que pudo. Es terrible lo que sucedió. Una injusticia total - contestó el ama de llaves.
-¿Ustedes escucharon el tiro? –preguntó una de las chicas.
-No. Ése era nuestro día de descanso. El señor era un buen hombre.
-Gracias por su ayuda- contestó Becky y, todos continuaron trabajando.
Primero, pensaron que los sirvientes no podían saber nada: ellos no habían estado; pero Alyson retomó, argumentando que aunque los sirvientes no estuviesen, las cámaras debieron haber grabado algo sospechoso.
Luego se pusieron a pensar, ¡todavía no habían visto el video de la cámara!
Cuando pudieron ver la grabación, se dieron cuenta de que alguien había entrado, pero no a la casa. Éste le entregó un paquete a una persona y luego se retiró. Eso dejaba mucho en qué pensar.
-¿Y si fue la esposa? o ¿la hija?-. Preguntó Becky.
-Eso no puedo ser. La esposa dijo que no estaba en ese momento, ella tuvo que irse de viaje- dijo Janice.
-Y la hija estaba en un gran banquete- agregó Alyson
-¿Están seguras de que se fue de viaje?- insistió Becky.
-¿Por qué decís eso? -preguntó Alyson.
-Porque…, mis queridas hermanas, …ella aclaró que estaba en Brasil cuando ocurrió el asesinato, pero el suceso fue durante la noche. ¿Cómo es que ella logró llegar tan rápido desde América Latina hasta Europa?
-Entonces... ella nunca se fue- concluyó Janice.
-Exactamente. Además, en las cámaras sólo se ve a la hija yéndose; es decir...
- dijo Becky.
-¡Que nadie estaba en ese momento más que la esposa!- afirmó Janice.
-No sé. No lo creo- afirmò Alyson.
-Entonces si no lo crees, busquemos si hay algo en su habitación- sugirió Janice.
El cuarto se encontraba arriba. Revolvieron la habitación a más no poder, hasta que encontraron un testamento que estaba abierto y lo leyeron:
“He aquí mi testamento, el que lo encuentre, sepa que quise mucho a mi esposa y a mi hija; pero es tiempo de pensar en los demás. Una parte de mis fondos bancarios es para la empresa; y la otra, es para el Hogar de niños huérfanos.
También, espero que el resto de mis pertenencias sean donadas a todas las moradas de niños que necesiten de mucha ayuda.

Gracias.
Mr. Von Alberhat.

Las jóvenes se pusieron a pensar.
-¡Miren chicas!, ¡encontré algo!- exclamó Alyson.
Las chicas bajaron corriendo, pero para su sobresalto, la policía estaba allí. Querían arrestar a los sirvientes, argumetando que todo encajaba en el crimen.
-Una sirvienta leyó el testamento, donde mi esposo decía que no les iba a dejar nada a ellos y, de tan enojada que estaba, le contó a sus compañeros. Entonces, idearon este plan maligno-afirmó la esposa, indignada.
-Quisieron inculparnos a nosotras, pero no pudieron porque se demostró que nosotras no hicimos nada- agregó la hijatra.
-¡ESPEREN!-gritaron las hermanas al unísono.
-¡Lárguense! ¡El caso ya se cerró! -exclamó la esposa
-Me parece que tiene razón, Becky -dijo Janice.
-¡No! ¡No la tiene! -añadió Becky gritando.
-Vayámonos ya -agregó Alyson.
Cuando las chicas se encaminaban hacia la puerta, Alyson dio media vuelta y le dijo a la esposa:
-¡Ajá! ¿Creías que nos íbamos a dar por vencidas? Encontramos estos pasajes en su cuarto, son para el 27 de Junio, no para el 14 como nos habías dicho. Y sabemos que no existió ningún banquete, te fuiste a la casa de tu mejor amiga para limpiar tu nombre -dijo Janice acusando a la hija.
-Fue un plan casi perfecto, pero no demasiado. Como Von Alberhat no las puso en el testamento, ustedes se enojaron tanto que idearon este plan para eliminarlo. Luego, tirarían la carta de la herencia para quedarse con todo.
-¡Eso es mentira!- dijeron la viuda y la hija.
-Claro que no lo es. Becky lo supo desde el principio; mejor dicho, todas sospechábamos de ustedes. Mr. Van Caster no pudo haber sido porque hacía más de un mes que se había ido a los Estados Unidos y, el día del asesinato, era el día libre de los sirvientes.
La policía tomó a la esposa, a la hija y se las llevó. Poco tiempo después, se reconoció que las tres jóvenes habían hecho un muy buen trabajo; de modo que, les solicitaron que ante cualquier otro crimen, ellas colaboren en su esclarecimiento.


Ayelén Campos, Fátima Viciconti y Josefina Finucci.

viernes, 28 de agosto de 2009

Oda a Federico

El cinco de junio
Las palabras bailaban
En la boca de un niño,
En la bella España.

Fue en Fuente Vaqueros
Donde empezó todo:
Federico García Lorca,
Talento y pasión.

Desde pequeño percibió
Con asombro en los ojos
Las desigualdades que había
en su propio entorno

Viajó por su España,
También por Nueva York
Fue a Cuba
Y a América del Sur

Llevó el teatro al campo,
Y la poesía al corazón,
Sus obras tuvieron
Gran aceptación

Mas un día en su Granada
un fascista aplacó
A la luz del alba
Su canto conmovedor

Ramón Ruiz Alonso
Lo acusó y fusiló
por homosexualidad
y alianza con el Frente Popular
¿Por qué nos privó
de volver a apreciar
Los sueños de Federico,
Sueños de libertad?

¿Su voz se habrá ido
ese oscuro diecinueve
para siempre de nuestras almas
y de nuestro ser?

No, eso no sucederá
Sus ideas, sus deseos,
Sus sueños a realizar,
Tesorero de ellos el mundo será

Con la solidaridad y el amor,
que de su persona desbordaban
Aún hoy mi pluma es iluminada,

Y en el recuerdo de sus amigos
Y en el corazón de sus seguidores
Ahí tendrá siempre su lecho,
Ahí vivirá Federico.

Acebey -2do 4ta
19 de agosto de 2009

viernes, 10 de julio de 2009

La luna; la única luz en medio de esta oscuridad. No veo mis pies, pero sé que están ahí. Camino, primero lentamente, luego, un poco más rápido. Quiero llegar. No sé a dónde, pero quiero salir de aquí. No escucho más que mis pasos contra, lo que supongo, debe ser asfalto. El aire frío entra por mi nariz. Sin embargo no siento frío en el cuerpo. No hay olores, ni nada parecido. Parece que camino en medio de la nada.
La luna; ahora, tapada por la neblina. Yo sigo caminando, casi sin pensar. ¿Pensar en qué? No recuerdo ni quién soy, ni como llegué acá, pero si hay algo en lo que no me equivoco, es en que quiero irme, y cuanto antes. La razón está desvaneciéndose sutilmente, y mi cordura está en su límite. ¿Estoy delirando? ¿O soñando? ¿Acaso será una broma de mi mente? Sea lo que sea, me consume.
La luna; esta vez, está muy brillante, nada la envuelve; y es hermosa. De repente, creo tener sordera, porque ni mis pasos escucho, no escucho nada. Intento destaparme los oídos con mis manos y… ¡No siento mi cuerpo! No se si sigo caminando, o respirando, o viendo.
Si. Veo. Veo un resplandor a lo lejos que se me acerca, o yo me acerco a él, no lo sé. Puedo distinguir una sombra quieta, en medio de ese fulgor. Se me acerca. Súbitamente, un aire cálido y una luz cegadora. Cierro los ojos.
Los abro. Ahora que veo, recuerdo algo. Y me saluda como si me hubiera ido por un largo tiempo. Y me cuenta, que acabo de regresar de un coma.

Aylén Acebey
2do 4ta

viernes, 28 de noviembre de 2008



En el aula de 3º4º leímos poesía de vanguardia. Elegimos tres poetas para compartir con los lectores de “El Duende”

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Y ustedes… ¿ se atreverían?

Yo embadurné de golpe el mapa del día rutinario
dando vuelta un tarro de pintura.
Yo mostré los pómulos oblicuos de océano
en un plato de gelatina.
En las escamas de un pez de latón
leí el llamado de nuevo labios.
Y ustedes…
¿se atreverían a tocar un nocturno en la flauta de las alcantarillas?

VLADIMIR MAIAKOVSKI (1893-1930)

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Piedra negra sobre una piedra blanca

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París –y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro.

también con un soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

CÉSAR VALLEJO (1893-1938)
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Poema 18

Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos.Llorar de amabilidad y de amarillo.Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando.atravezar el África, llorando.Llorar con un cacuy, como un cocodrilo… si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.Llorarlo todo, pero llorarlo bien.llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.Llorar de amor, de hastío, de alegría.llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisado, de memoria.¡llorar todo el insomnio y todo el dia!

OLIVERIO GIRONDO (1891-1967)

viernes, 21 de noviembre de 2008

CAMINO AL CIELO


Ocho años y un gran corazón. Así era Quimey, el chico de pelo ondulado y castaño, con su sonrisa siempre flamante y sus ojos vivos; que abrazaba a cada mascota que se encontraba. Era su rasgo característico: un abrazo para cada animal. La mirada de sus padres no parecía complacida; no por maldad, sino por temor a que alguno lo atacase. Por eso, para su cumpleaños numero 9, decidieron regalarle un perrito. Bonito era casi un peluche, con orejas paradas y su cola meneando. Quimey saltó de alegría al ver su regalo ¡Nada más adecuado para él! Esa misma tarde, salió a comprarle un collar y una correa, y la comida, y los juguetes, y todo lo que se ocurrió que podría necesitar.
El cachorrito corría por la casa, saltaba en las camas, rompía zapatos y se entusiasmaba cuando llegaba la hora de cena, que era cuando le tocaba ir a pedir comida a su dueño. Ambos eran felices el uno para el otro. Cuando Quimey debía ir a la escuela, Bonito lloraba. Pero volvía a recobrar su entusiasmo cuando, al mediodía, volvían a encontrarse.
Él y su perrito crecían a la par, como si fuesen hermanos. Festejaron el 11º cumpleaños del niño con un picnic en el bosque, así Bonito podría correr ardillas y jugar con las palomas. Volvieron a su casa a las nueve, y como era verano, había claridad. Se acostaron con una enorme sonrisa.
Sin embargo, a la mañana siguiente, Quimey despertó afiebrado. Los ojos le brillaban y su aspecto alegre de siempre, no era el mismo. Sus padres lo llevaron de inmediato al hospital, en donde lo dejaron internado. Le practicaron varios estudios, sin resultados aparentes. Estaba en una cama, con una palidez no muy común en él, enormemente caído y triste. Luego de horas de incertidumbre le diagnosticaron una infección en los pulmones, agigantada, posiblemente, por una alergia no detectada. Fue un golpe duro admitir que podía ser alérgico a Bonito. Según los doctores, para su total recuperación al salir del hospital, debería alejarse del perro, tal vez, para siempre. Quimey no quería aceptar eso. No quería separarse de su mejor amigo, por más que eso significase no recuperarse nunca. Con un nudo en la garganta, sus padres y los médicos trataron de convencerlo, inútilmente. Él estaba empeñado en seguir conservando a Bonito, a cualquier costo.
Tras largas semanas inacabables, Quimey regresó a casa, en donde su perrito lo esperaba con un entusiasmo increíble. A pesar de todo, el niño no era cauteloso cuando se trataba de jugar con su mascota; por más que los padres trataran de alejarlos un poco, solo por prevención.
Él volvió a ser feliz junto con su mejor amigo.
Pero eso duró tres meses. Quimey enfermó otra vez. Vivieron la misma situación otra vez, y tras otros tres meses, otra y otra vez. El pobre niño enfermaba frecuentemente. Era esencial que se separase de su perrito para poder salir de esa, pero “no podía dejar de lado a un amigo verdadero”.
Aguantó hasta cumplir los trece. Su vida estaba llegando al final y nada podía salvarlo. Sus padres, sabiéndolo, le llevaron a Bonito, para que lo viera por última vez. El animalito ya no meneaba la cola ni movía el hocico, estaba sumamente triste. Parecía comprender la gravedad de la situación, así que, con su mejor remedio, le dio un lengüetazo en la cara a su dueño. Quimey intentó sonreír, pero ni fuerzas tenía. Solo pudo acariciarle el lomo y susurrar: “Viví todos estos años gracias a vos. No hubiera sobrevivido si te hubiera perdido. Gracias por darme tu amistad…”
Su mano se cerró sobre el pelo de Bonito, que seguía lamiendo su brazo. Desde ese día, el perrito no fue el mismo. Estuvo triste y deprimido; hasta que decidió, por fin, que tenía que reencontrarse con su amigo…

Ailén Acebey

lunes, 10 de noviembre de 2008

ELLA Y YO

Leyendo"La Metamorfosis"de Frank Kafta, nos quedamos también encerradas (en un sótano, en un cuarto, en una cárcel, con nosotras mismas). Y escribimos:
No creo que sea necesario conocer el exterior. No tengo esa necesidad: acá tengo todo lo que necesito; no me hace falta nada. La tengo a ella y con eso me alcanza. A veces creo que está un poco loca, pero la quiero como es. Ella me escucha, me entiende y, aunque muchas veces no coincide con lo que pienso respeta mi opinión.
Pero lo que me molesta de ella es que cada vez que tiene la oportunidad me pregunta porqué no quiero salir, le respondo que porque no. Me dice si no me da curiosidad cómo se debe ver todo lejos de este lugar.
Le digo que no me interesa eso que ella llama “el exterior”. Me pregunta si no me gustaría conocer gente, le respondo que con ella me alcanza. Me dice que soy una caprichosa, y le digo que no me importa; y, después de todo, si quiere salir “al exterior” que vaya sola. Pero me dice que no puede ir sin mí, que por más que quiera, es imposible abandonarme. Y, cuando me dice eso, solo me río y le digo que se joda, que ella me pertenece, que es lo que le tocó. Porque, después de todo, yo acá estoy bien: sola, con mi conciencia y yo.

Novoa Jenifer
3ro 4ta

UN LUGAR

Perdí la cuenta de los días que llevo acá.
Lo único bueno que tiene este lugar, son mis compañeras de celda, que, aunque ustedes no me crean, me ayudaron bastante.
Extraño muchísimo a mi marido y a mi hijo quien, por cierto, mañana cumple 4 años.
De lo único que tengo miedo es que no me perdonen ya que no les puede explicar porqué me encerraron.
Cuando llegué sólo pude hacer una llamada muy corta en la que les dije: “perdón”.
En ese momento ninguno de los dos trabajaba, y la desesperación me hizo hacer lo que nunca pensé que iba a llegar a hacer: robar.
Escucho que me llaman. Tengo que irme.
Ojalá que me digan que hoy, es el último día en este lugar horrible, oscuro y frió.

Florencia Vietta
3ro 4ta

viernes, 10 de octubre de 2008

Una historia...


En las lejanías de la civilización, sólo se hallaba un grupo de adolescentes, un conductor de micro escolar y un profesor que disfrutarían de una experiencia directa con la naturaleza. Alejo, Ricardo, Alejandra, Juan, Florencia, Nicolás y Rosa. Alejo era un chico común y corriente al que le gustaban los juegos de PC, en cambio, Ricardo y Juan, eran aficionados a los deportes. Alejandra, Florencia y Rosa eran amigas de toda la vida, y Nicolás era muy apartado del grupo, casi nadie lo conocía ya que era nuevo.

El conflicto en esta historia comienza después de que el grupo llegó al "campamento", se dieron cuenta de que exactamente esa ubicación era un territorio desértico y que no había ni una sola casa a varios kilómetros a la redonda. Entonces, ya que era muy tarde y había oscurecido, debieron acampar allí mismo, porque al vehículo escolar se le había acabado la gasolina.

Durante la noche, mientras Alejo jugaba con su GameBoy, escuchó un sonido extraño fuera de la carpa, así que les preguntó a sus compañeros si ellos también habían oído y ellos les respondieron que no. Alejo creyó que solo había sido un animal o insecto y seguía jugando tranquilamente. Luego de un rato volvió a escuchar ese ruido; era como si alguien caminara fuera de la carpa. Creyeron que eran las chicas haciéndoles una broma, así que Ricardo salió de la carpa para darles un susto. El profesor y el conductor del vehículo estaban en una carpa cercana, así que también pudieron oír el ruido y salieron para averiguar lo que sucedía. Al salir de la carpa se encontraron con Ricardo y le preguntaron - ¿Qué haces a estas horas fuera de la carpa, Ricardo? Él les contestó: -Es que Alejo ha oído un ruido extraño y he salido pensando que eran las chicas haciéndonos una broma pero por lo visto no están por aquí- . El profesor revisó la carpa de las chicas y estaban todas dormidas.
El profesor y los muchachos, nerviosos por los extraños ruidos, salieron a buscar algún tipo de animal o insecto que lo provocara. Se dividieron en grupos y se volverían a reunir en el campamento treinta minutos más tarde. Media hora después todos regresaron al campamento excepto el profesor y su compañero de búsqueda que era el conductor. Dijo haber oído un grito del profesor cuando pasó por detrás de unos arbustos y al ir a buscarlo, él ya no estaba. En su lugar encontró unas enormes pisadas en forma de pie humano. Asustados, los muchachos, el conductor y las chicas se escondieron dentro de una carpa con la esperanza de que el profesor volviera antes del amanecer.

A la mañana siguiente un viajero que pasaba por la zona observó un vehículo parado y se acercó para saber si algo sucedía. Paralizado quedó del susto que se llevó al ver un grupo de carpas destruidas por completo y totalmente abandonadas. Lo único que logró hallar fue una GameBoy manchada de sangre dentro de una gran pisada.

Cristian Recalde
1ro 4ta

Sentimientos...


Había una vez una nena que tenia muchas cosas pero le faltaba lo más importante… el amor de los padres. Ella soñaba con que sus papis le dedicaran más tiempo en vez de preocuparse por trabajar.
La historia comienza así…

Carolina se levantaba a las 6:00 de la mañana, se cambiaba, desayunaba y luego se iba al colegio, pero ese día la madre, muy preocupada por no llegar tarde al trabajo, se había olvidado del cumpleaños de su hija. Muy triste, Carolina se fue al colegio. Y ahí la esperaban sus compañeros con muchos regalos, y sobre todo, con mucho amor.
Luego Carolina le dijo a su mejor amiga Estrella.

-¡Che! No sabés lo que me pasó,

-¡No! ¿Qué te pasó?- Mis papás no se acordaron de mi cumpleaños.

-¡Uh! Mal….¡Ay! deciles que es tu cumple.

-¡Vos decís… pero son mis viejos! Se tendrían que acordar ¿no? ¿Soy la hija?

-Sí, tenés razón, pero a veces se olvidan.

-¿Tus viejos alguna vez se olvidaron?

-No, pero vos….Nada, nada. Lo mejor es que los llames cuando llegues a tu casa.

-Sí, tenés razón…. ¿Me acompañás?

-Sí, claro.

Juntas iban a la casa y se encontraron con una gran sorpresa.

Su familia le había hecho una fiesta sólo para ella ...

Luego de llegar dijo: ¡Yo pensaba que se habían olvidado!…
-Bueno, ahora disfrutá la fiesta- le comentó su amiga.

Luego la familia se reunió a hablar. Caro dialogó con sus padres y les dijo que quería pasar más tiempo con ellos. Estos le dijeron que lo harían. Ella sonrió y muy contenta se fue...

Bianchi Catheryn
1ro 4ta

viernes, 5 de septiembre de 2008

POEMAS COLLAGE

SOLEDAD

Amor de mis entrañas, ¡viva la muerte!
El aire es inmortal. La piedra inerte.
La noche del alma, oscura siempre.

¡Qué dolor de penumbra iluminada!
¡Cómo flota sin ti la madrugada!
Una muerte y yo, un hombre…
Prado, desierto, luz, eternidad, silencio

Mi alma está musgosa
Y he perdido la llave.

Rocío Sosto
Vanesa Rodríguez

3ro 3ra


SILENCIO


Un yunque sonámbulo
recorre el túnel del silencio
y el aire,
el aire
sabe a miel y a cristales de luna.
Las olas de la aurora
envuelven el trompo de mi callado corazón
con ojos de plata helada.
Mi persona se llena de
ondas morenas,
el viento despeina mis penas
y comprendo que he perdido
para siempre la llave
sin ninguna razón.

Civitelli y Díaz
3ro 3ra

viernes, 22 de agosto de 2008


Yo llevo la luna
detrás de mis párpados oscuros.
La sangre morena
resuena en la madrugada,
y tengo miedo...

Y un grito verde y eterno
se me sube a la garganta.
Pero no suplico,
no ruego,
no tiemblo.
En mi tierra de gitanos

El olor a hipocresía
me da asco.
Soledad, soledad respóndeme
¿por qué lo hacen?

¿por qué no aceptan algo distinto?
Altos caballeros con fusiles verdes
anuncian a la luna
mi injusto destino.

Ya en soledad estoy,
en la ciudad de los gitanos,
los ángeles me han llevado,
y por fin solo descanso,
con la luz de la luna
sobre mi regazo.

''NO QUIERO VERLA''

Dile a la luna que no venga,
¡que no quiero verla!
ella quería que le contase
el secreto de la primavera
He cerrado mi balcón quiero llorar mi pena...
Dile que se vaya
¡que no quiero verla!
Por su amor me duele el aire,
el corazón y el sombrero
¿qué será del corazón
si el amor no tiene flechas?
El dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
dile que se vaya y que no vuelva.

Luz Gómez Da Silva y Maria Ciliberti
4to 3ra

OTRO FINAL PARA LA NOVELA DE GEORGE ORWELL REBELIÓN EN LA GRANJA


Otro día había comenzado en la granja animal, o, mejor dicho, “la Granja Mayor”. Napoleón seguía dominando a la granja; con sus soldados y discípulos tenía todo bajo control, o por lo menos, eso creía. Lo que Napoleón no imaginaba era que algunos animales seguían encontrándose clandestinamente en el establo del viejo Mayor. Habían empezado a darse cuenta de que algo andaba mal, que ya no todos participaban de la misma manera desde que Snowball se marchó misteriosamente. Si no fuera así ¿por qué deberían encontrarse clandestinamente? Sentían una presión que ni Jones sabía provocar en ellos, una presión que sólo Napoleón podía lograr.
Entonces decidieron actuar: no podían dejar que Napoleón se convirtiera en Jones; la rebelión debía volver; la rebelión debía empezar.
En cantidad eran más, así que tenían algo a favor. Decidieron no planear demasiado las cosas, ya que todo lo planeado en la anterior rebelión había salido mal. Decidieron sólo atacar.
Debo decir que la batalla fue larga y no muy agradable de contar, pero sí puedo decir que esta vez la Granja Animal, realmente era animal, y que por fin la rebelión había comenzado.

Jessica Barvich
3º4ª

viernes, 23 de noviembre de 2007

EL SECUESTRO DEL GENIO INFORMÁTICO

Era una noche lluviosa del 25 de febrero de 1993…Un llamado al 911 alerta sobre un ataque a un hombre, en las inmediaciones del Glen Park.
Rápidamente acuden al lugar del hecho un grupo especializado en investigaciones.
-Mi nombre es César Morales, yo fui quien llamó al 911.Vi cuando raptaron a mi vecino el genio Johnny Knoxville.
-¿Cómo fueron los hechos? – preguntó la detective Heather Smith.
-Él estaba saliendo de su casa, cuando dos hombres lo empujaron dentro de un auto negro, no llegué a ver la patente.
-¿Sabe quién pudo haberlo raptado?
-No, pero él ayer anunció su invento, el cual provocaría que muchas empresas no se beneficiaran con el hallazgo.
La detective pensó que una casa como esa, tan vigilada, tenía que tener alguna cámara oculta que pudiera captar algo.
-Any, busca las cintas de vigilancia y si encuentras algo llámame.-ordenó Smith.
Pasadas dos horas, recibe el llamado de su ayudante quien le informa que en las cintas encontradas puede verse la patente y un tatuaje muy peculiar en el brazo de uno de los captores.
-Trae las cintas ya mismo y ocúpate de encontrar el auto.
-Lo rastrearé vía satélite y le informaré inmediatamente sobre los resultados.- aseveró Any.
Any halla el automóvil abandonado en las cercanías de la autopista interestatal nº 7 y alerta a la detective.
Analizaron el auto y encontraron que había sido robado unos días atrás. Además en el asiento del conductor se descubrió un cabello y una tarjeta de un bar muy conocido.
Any se encargó de llevar el cabello al laboratorio y luego, de varias horas, el resultado del análisis dio que pertenecía a Thomas O´Connor, el dueño del bar.
Heather se dirigió a la casa de O`Connor para interrogarlo.
Un joven abre la puerta y pregunta:
-¿Por qué lo busca?
-Necesito hacerle unas preguntas.
-No está, no se encuentra, ¡Váyase!
Heather observa, perpleja, el tatuaje del joven en uno de sus brazos. Coincidía perfectamente con el que había captado la cámara.
Prontamente se dirige hacia el laboratorio a verificar que ese tatuaje sea el mismo. Acto seguido, ordena arrestar al muchacho.
Frank, un chico de veinte años, asustado por el interrogatorio, delató dónde se escondía su hermano y quién los había mandado a cometer el delito.
-Any, averigua quién es el dueño de la empresa “Mundo electrónico” y arresta a Thomas O`Connor.- pidió Smith.
Una vez que arriban al lugar donde, supuestamente, se encontraba Thomas, tocan la puerta y observan que, por detrás de la casa, un hombre huye. Después de una larga persecución, pudieron atraparlo. Horas después, mientras la detective revisa las pistas, Any le comunica:
-Ya trajeron al cómplice; el interrogatorio fue bastante largo pero dimos con el paradero del genio informático.
Cerca de un basural, en una casa abandona, atado a una silla, estaba Johnny Knoxville, con apenas unos rasguños. La detective recibió el llamado de su asistente, quien le facilita el nombre del dueño de la empresa. Resulta ser César Morales, vecino del secuestrado.
-César es mi socio, mi vecino y mi amigo, desde hace mucho tiempo- dijo Johnny.
-¿Por qué cree que pudo hacer esto?-le pregunta la agente.
-No lo sé, deberíamos preguntárselo a él.
Unos minutos después, César Morales, confiesa su plan: planeó contratar a los hermanos O`Connor para que hicieran desaparecer a Johnny Knoxville. Luego, reportaría el secuestro y nadie sospecharía de él. Así, podría quedarse con las ganancias del nuevo producto y permitiría que su empresa saliera de la quiebra en que se encontraba. Pero su plan fracasó.
César Morales fue juzgado y llevado a la Corte Suprema para decidir su destino. Fue condenado a cumplir una pena de cuarenta y cinco años y a realizar trabajos comunitarios, aún después de su libertad.


Florencia Satragni, Jennifer Zulli, María Luz Cruz Navía, Gustavo Carrizo y Mathías Iriarte.
2do 1 era. T. Tarde

EL SECUESTRO DEL GENIO INFORMÁTICO

Era una noche lluviosa del 25 de febrero de 1993…Un llamado al 911 alerta sobre un ataque a un hombre, en las inmediaciones del Glen Park.
Rápidamente acuden al lugar del hecho un grupo especializado en investigaciones.
-Mi nombre es César Morales, yo fui quien llamó al 911.Vi cuando raptaron a mi vecino el genio Johnny Knoxville.
-¿Cómo fueron los hechos? – preguntó la detective Heather Smith.
-Él estaba saliendo de su casa, cuando dos hombres lo empujaron dentro de un auto negro, no llegué a ver la patente.
-¿Sabe quién pudo haberlo raptado?
-No, pero él ayer anunció su invento, el cual provocaría que muchas empresas no se beneficiaran con el hallazgo.
La detective pensó que una casa como esa, tan vigilada, tenía que tener alguna cámara oculta que pudiera captar algo.
-Any, busca las cintas de vigilancia y si encuentras algo llámame.-ordenó Smith.
Pasadas dos horas, recibe el llamado de su ayudante quien le informa que en las cintas encontradas puede verse la patente y un tatuaje muy peculiar en el brazo de uno de los captores.
-Trae las cintas ya mismo y ocúpate de encontrar el auto.
-Lo rastrearé vía satélite y le informaré inmediatamente sobre los resultados.- aseveró Any.
Any halla el automóvil abandonado en las cercanías de la autopista interestatal nº 7 y alerta a la detective.
Analizaron el auto y encontraron que había sido robado unos días atrás. Además en el asiento del conductor se descubrió un cabello y una tarjeta de un bar muy conocido.
Any se encargó de llevar el cabello al laboratorio y luego, de varias horas, el resultado del análisis dio que pertenecía a Thomas O´Connor, el dueño del bar.
Heather se dirigió a la casa de O`Connor para interrogarlo.
Un joven abre la puerta y pregunta:
-¿Por qué lo busca?
-Necesito hacerle unas preguntas.
-No está, no se encuentra, ¡Váyase!
Heather observa, perpleja, el tatuaje del joven en uno de sus brazos. Coincidía perfectamente con el que había captado la cámara.
Prontamente se dirige hacia el laboratorio a verificar que ese tatuaje sea el mismo. Acto seguido, ordena arrestar al muchacho.
Frank, un chico de veinte años, asustado por el interrogatorio, delató dónde se escondía su hermano y quién los había mandado a cometer el delito.
-Any, averigua quién es el dueño de la empresa “Mundo electrónico” y arresta a Thomas O`Connor.- pidió Smith.
Una vez que arriban al lugar donde, supuestamente, se encontraba Thomas, tocan la puerta y observan que, por detrás de la casa, un hombre huye. Después de una larga persecución, pudieron atraparlo. Horas después, mientras la detective revisa las pistas, Any le comunica:
-Ya trajeron al cómplice; el interrogatorio fue bastante largo pero dimos con el paradero del genio informático.
Cerca de un basural, en una casa abandona, atado a una silla, estaba Johnny Knoxville, con apenas unos rasguños. La detective recibió el llamado de su asistente, quien le facilita el nombre del dueño de la empresa. Resulta ser César Morales, vecino del secuestrado.
-César es mi socio, mi vecino y mi amigo, desde hace mucho tiempo- dijo Johnny.
-¿Por qué cree que pudo hacer esto?-le pregunta la agente.
-No lo sé, deberíamos preguntárselo a él.
Unos minutos después, César Morales, confiesa su plan: planeó contratar a los hermanos O`Connor para que hicieran desaparecer a Johnny Knoxville. Luego, reportaría el secuestro y nadie sospecharía de él. Así, podría quedarse con las ganancias del nuevo producto y permitiría que su empresa saliera de la quiebra en que se encontraba. Pero su plan fracasó.
César Morales fue juzgado y llevado a la corte suprema para decidir su destino. Fue condenado a cumplir una pena de cuarenta y cinco años y a realizar trabajos comunitarios, aún después de su libertad.

Florencia Satragni, Jennifer Zulli, María Luz Cruz Navía, Gustavo Carrizo y Mathías Iriarte.
2do 1 era. T. Tarde