Abrí la puerta y lo vi. Sin pensarlo le disparé dos veces en la cabeza, tomé mi cuchillo y lo descuarticé. Ahí estaban, se las había tragado enteras, eran Caperucita Roja y su abuela.
Nazareno Tagliabué
2°3°
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Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. (...)